tú también puedes ser rey
Con motivo de las bodas de diamante de nuestra II República, los performadores os ofrecemos las claves para alcanzar uno de los grandes sueños de la mayoría de los mortales: convertirse en monarcas por un día. Atentos a los pasos:
1. Delimita tu reino. Debes tener propiedad patrimonial (o testimonial) sobre el terreno. Lo ideal sería una pequeña isla en la Micronesia, pero como no todo el mundo puede permitirse el dispendio de comprarla, muy probablemente tendrás que recurrir a tu propia casa, tu habitación o (en los casos más lamentables) tu mesa de trabajo.
2. Ponle un nombre. La denominación del reino es de suma importancia para que te tomen en serio. Un apelativo extranjero con aire centroeuropeo (del tipo reino de Sachsen) servirá para ganar respeto entre tus conocidos y allegados.
3. Hazte con una corona. Algunos comercios toledanos venden reproducciones muy fidedignas de la de Recadero, que vendría muy bien al caso. Pero si no quieres desplazarte hasta ese lugar, basta con que acudas a un Burger King y les pidas una de papel, de esas que sirven para celebrar los cumpleaños.
4. Elige a tus súbditos. O que ellos acudan a ti. Un monarca sin gente a la que mandar no es un rey auténtico, así que tendrás que buscar a una o varias personas dispuestas a ser mangoneadas a tu antojo.
5. Y también el sistema de gobierno. Elección difícil: monarquía absoluta o parlamentaria. Si optas por el absolutismo, no te olvides de dotarte de un buen sistema represivo para controlar a los súbditos con aspiraciones de poder. En el caso de las monarquías parlamentarias, sólo será necesaria un poco de mano izquierda y simpáticas apariciones públicas (en eventos deportivos o similares) para perpertuarte en el trono durante muchos años.
Con estos consejos, te aseguramos que conseguirás convertirte en poco tiempo en un monarca de postín y, quién sabe si con el tiempo, aspirar a mezclar la sangre de tus hijos con algunas de las monarquías cercanas (el cuarto de tu prima Sara, un sobrino del conde Lequio o con un descendiente de Peret -el rey de la rumba-).
